Imágenes del post: RRSS Cremela
Hay pequeños placeres que no necesitan una ocasión especial. Un helado durante un paseo, una porción de tarta para acompañar el café o una caja de bombones que termina convirtiéndose en el regalo perfecto. En Asturias, Cremela ha hecho de esos momentos toda una filosofía, apostando por la elaboración artesanal, la selección de ingredientes y una creatividad que invita a descubrir nuevos sabores.
Lo que comenzó como un proyecto vinculado a la pasión por la heladería se ha convertido en una firma gastronómica con personalidad propia. Detrás se encuentra José Manuel Martínez, conocido como José Salas, un profesional que ha trasladado su experiencia en la hostelería y su inquietud por la gastronomía al mundo del helado y el chocolate. Su propuesta parte de una idea sencilla: tratar cada elaboración como una creación gastronómica, prestando tanta atención al ingrediente como al resultado final.
Helados artesanos en Asturias: tradición, creatividad y sabores sorprendentes
Los helados son el corazón de Cremela y también su mejor carta de presentación. Elaborados en su propio obrador, destacan por una propuesta que combina sabores reconocibles con otros mucho menos habituales en una heladería convencional.
Junto a clásicos como la vainilla, el chocolate o las frutas, Cremela ha explorado combinaciones como la berenjena asada con miso, el mango con chile pasilla o las hierbas frescas con espinaca, hierbabuena, albahaca y cilantro. También ha desarrollado propuestas como Paloma Roja, con pomelo, tequila y flor de hibisco, demostrando que los límites de la heladería pueden acercarse a los de la cocina de autor.

Esta búsqueda de nuevos sabores no significa renunciar a las elaboraciones tradicionales. Al contrario, la filosofía de Cremela consiste en respetar el producto y encontrar la mejor manera de expresar sus cualidades. Su carta evoluciona con las temporadas y la inspiración del obrador, por lo que cada visita puede convertirse en una oportunidad para descubrir algo diferente.
Y aunque solemos asociar los helados con los meses de verano, la propuesta de Cremela invita a disfrutarlos durante todo el año. Porque un buen helado puede ser el protagonista de una tarde soleada, pero también el broche perfecto para una comida especial en pleno otoño.
Del obrador de Cabranes a la apuesta por el producto de proximidad
Una parte importante de la identidad de Cremela se encuentra en Santolaya de Cabranes, donde está situado su obrador. Desde este concejo asturiano se elaboran las propuestas que posteriormente llegan a sus establecimientos, manteniendo una producción artesanal que constituye uno de los pilares de la marca.
La apuesta por el producto de proximidad forma parte de su manera de entender la gastronomía. Cremela combina el aprovechamiento de ingredientes cercanos con la búsqueda de materias primas de calidad procedentes de otros lugares cuando una elaboración lo requiere. Una filosofía que permite mantener el vínculo con Asturias sin renunciar a explorar sabores y técnicas de diferentes culturas gastronómicas.

Esta combinación de raíces e innovación resulta especialmente interesante en una región con una identidad alimentaria tan marcada como Asturias. La tradición y la creatividad no tienen por qué caminar por separado, y proyectos como Cremela muestran cómo un obrador artesanal puede evolucionar hacia propuestas contemporáneas manteniendo el respeto por el origen de sus ingredientes.
Bombones Cremela: del chocolate al premio al Mejor Bombón Artesano de Asturias
Aunque sus helados son probablemente su producto más conocido, la bombonería merece un capítulo propio. Cremela ha desarrollado una línea de chocolates y bombones artesanos que le ha permitido obtener importantes reconocimientos dentro de la repostería asturiana.
Uno de sus mayores éxitos llegó con Erizón, elegido Mejor Bombón Artesano de Asturias en 2024, durante el certamen celebrado en el Salón de Alimentación y Equipamiento del Norte de España (SALENOR), en Avilés.
La creación reunía un praliné de cacahuete, una ganache de coco y lima, un coulis de mango y un toque de curry. Una combinación que ejemplifica la filosofía de la casa: jugar con los contrastes, buscar el equilibrio entre ingredientes y sorprender sin perder de vista el sabor.
No era, además, la primera vez que Cremela alcanzaba este reconocimiento. En 2019 ya había conseguido el mismo galardón con su bombón Pecado Original, consolidando una trayectoria en la que el chocolate ha adquirido tanto protagonismo como los helados.
A esta faceta se suma su incursión en el chocolate bean to bar, un proceso que permite trabajar el cacao desde el grano hasta la tableta, prestando especial atención a su procedencia y a las características de cada variedad.
Tartas artesanas, pastelería y pequeños caprichos para cualquier ocasión
El universo dulce de Cremela no termina en los helados y los bombones. Su oferta se completa con tartas artesanas, pastas de té, chocolates y otras elaboraciones pensadas tanto para disfrutar en sus establecimientos como para llevar a casa.
Entre sus propuestas destacan las tartas del día, que pueden variar según la temporada y la creatividad del obrador. También ofrecen la posibilidad de encargar tartas personalizadas, seleccionando bases, rellenos, coberturas y sabores para adaptarlas a celebraciones y ocasiones especiales.

La pastelería constituye otra muestra de su versatilidad. Cremela ha recibido reconocimientos por sus pastas de té, ampliando una trayectoria en la que cada nueva especialidad supone una oportunidad para experimentar con texturas, ingredientes y presentaciones.
Y para quienes prefieren acompañar el café con algo dulce, sus establecimientos ofrecen diferentes opciones de repostería y chocolate. Los gofres encajan también en ese universo de pequeños caprichos que convierten una merienda en un plan apetecible, aunque conviene consultar su disponibilidad en cada local.
Dónde encontrar las heladerías Cremela en Asturias
Asturias es tierra de grandes productos gastronómicos, de recetas transmitidas entre generaciones y de profesionales que han sabido reinterpretar esa tradición. Cremela forma parte de esa nueva mirada a la gastronomía regional, en la que los ingredientes, la técnica y la creatividad se encuentran para dar lugar a experiencias diferentes.
Sus helados artesanos, sus premiados bombones y sus propuestas de pastelería muestran que detrás de una elaboración aparentemente sencilla puede existir un trabajo complejo de selección de materias primas, desarrollo de recetas y búsqueda del equilibrio entre sabores.
De la costa oriental al centro de Asturias, Cremela cuenta con seis establecimientos. La expansión de Cremela ha permitido que sus helados artesanos y especialidades de chocolate puedan disfrutarse en diferentes puntos del Principado. Actualmente, la firma dispone de establecimientos en Gijón, Avilés, Cangas de Onís, Llanes, Ribadesella y Villaviciosa.

Esta distribución convierte a Cremela en una opción para incorporar una parada dulce a numerosos planes por Asturias. Desde un paseo por el centro de Gijón o el casco histórico de Avilés hasta una escapada a los Picos de Europa, una jornada en la costa oriental o una visita a la Comarca de la Sidra.
Sus locales comparten una identidad visual cuidada, con espacios diseñados para transmitir la misma atención al detalle que caracteriza a sus productos. La propuesta va más allá de comprar un helado para llevar: también busca ofrecer un ambiente agradable en el que detenerse, elegir con calma y disfrutar.
Para quienes disfrutan descubriendo establecimientos gastronómicos durante sus viajes, Cremela representa una parada dulce que puede encajar en cualquier época del año. Porque no siempre hace falta sentarse a una mesa para descubrir la gastronomía de un territorio. A veces, basta con un cucurucho, una cucharilla o un pequeño bombón.
Y en Asturias, Cremela ofrece unas cuantas razones para dejarse tentar.