La IX Jornada Carmencita de Estudios Interdisciplinares sobre Gastronomía, celebrada el 19 de octubre en la Universidad de Alicante, reunió a un panel de expertos que emitió un contundente manifiesto. Este documento insta a una transformación radical del modelo de producción y consumo alimentario, bajo el lema “Enseñar a cocinar y comer desde una gastronomía de proximidad”.
El manifiesto, firmado por destacados académicos y profesionales del sector, denuncia las consecuencias del modelo agroquímico globalizado, que no solo agrava la crisis climática, sino que también debilita la soberanía alimentaria y contribuye al aumento de enfermedades crónicas asociadas a una mala alimentación.
Entre los firmantes se encuentran Josep Bernabeu Mestre, catedrático de Historia de la Ciencia, y Maria Tormo Santamaria, coordinadora del proyecto de innovación ACORD, junto a otros expertos en nutrición y gastronomía tradicional. Todos coinciden en la urgencia de promover sistemas alimentarios locales de base agroecológica que conecten la salud con el placer culinario.
La escuela como pilar fundamental
La jornada subrayó la importancia de la educación en la alimentación, señalando a las escuelas como el pilar fundamental para revertir las tendencias actuales. Los participantes reclamaron la incorporación de la enseñanza del comer y cocinar en las primeras etapas educativas, utilizando la gastronomía de proximidad como herramienta para reconectar a las nuevas generaciones con los productos locales y los ciclos estacionales.
Un ejemplo destacado fue el proyecto “Centres Cuiners”, que demuestra cómo la práctica directa en las escuelas puede concienciar a los niños sobre la alimentación y fomentar hábitos saludables desde una edad temprana.
Compromiso y llamado a la acción
La declaración final reafirma el compromiso de las entidades organizadoras y participantes para seguir impulsando proyectos que integren la cocina en las aulas. Además, hace un llamado a las administraciones públicas, la comunidad educativa y el sector agroalimentario para defender un modelo alimentario justo y sostenible.
“Educar en el comer es, en última instancia, educar para la salud de las personas y del planeta”, concluye el manifiesto, marcando un rumbo claro hacia una alimentación más consciente y responsable.