Hay tradiciones que van mucho más allá de lo que sucede en un río. En Asturias, la captura del primer salmón de la temporada es una de ellas. El campanu no es solamente un pez: representa el comienzo de la campaña salmonera, reúne a pescadores, vecinos, restauradores y curiosos, y protagoniza una de las subastas gastronómicas más singulares del norte de España.
Sin embargo, 2027 podría ser el primer año sin campanu en Asturias. El Gobierno del Principado ha presentado una propuesta para prohibir la pesca del salmón durante toda la próxima temporada, tanto en su modalidad con muerte como sin muerte. La medida también contempla suspender las tradicionales subastas que cada primavera despiertan una enorme expectación en localidades como Cornellana y Cangas de Onís.
La decisión responde a una realidad cada vez más difícil de ignorar: el salmón atlántico atraviesa una situación delicada en los ríos asturianos y las administraciones consideran necesario adoptar medidas extraordinarias para favorecer su recuperación.
El campanu, mucho más que el primer salmón
Para entender la importancia de esta noticia hay que conocer qué representa el campanu en Asturias.
Su nombre procede de la antigua costumbre de hacer sonar las campanas cuando se capturaba el primer salmón de la temporada. Aquella señal anunciaba a los vecinos que el río había entregado su primer gran ejemplar y que comenzaba una nueva campaña de pesca.
Con el paso del tiempo, la tradición adquirió una dimensión gastronómica y social que trascendió el ámbito de los pescadores. Las subastas del campanu se convirtieron en acontecimientos muy esperados, capaces de reunir a numerosos asistentes y atraer la atención de restaurantes interesados en hacerse con una pieza excepcional.
En ocasiones, los primeros salmones han alcanzado precios de varios miles de euros, cantidades que difícilmente pueden explicarse únicamente por su valor culinario. Detrás de esas pujas hay prestigio, tradición, simbolismo y el deseo de ofrecer a los comensales un producto profundamente vinculado a la identidad asturiana.
Porque el campanu, además de un pescado extraordinario, es una historia que se sirve en la mesa.
Una especie que necesita recuperar su espacio en los ríos
La propuesta del Principado llega después de varias temporadas marcadas por el descenso de las capturas.
Durante 2026 se contabilizaron 108 salmones capturados en Asturias, frente a los 130 registrados en 2025. Son cifras muy alejadas de las que se alcanzaban décadas atrás, cuando el salmón tenía una presencia mucho más abundante en los principales ríos de la región.
Aunque el número de capturas no equivale directamente al tamaño de la población, la evolución de la especie preocupa desde hace años.
El salmón atlántico desarrolla un ciclo vital especialmente complejo. Nace en los ríos, migra hacia el océano y regresa a las aguas dulces para reproducirse. Durante ese recorrido debe superar numerosos obstáculos, desde los cambios en las condiciones ambientales hasta las alteraciones de los ecosistemas fluviales y marinos.
La suspensión temporal de la pesca pretende reducir la presión sobre los ejemplares que regresan a los ríos y contribuir a que puedan completar su ciclo reproductivo.
El Gobierno asturiano también plantea reforzar las actuaciones de conservación, reproducción y repoblación, así como incrementar el apoyo económico a las sociedades de pescadores.
¿Qué ocurrirá con las subastas de Cornellana y Cangas de Onís?
Las tradicionales subastas del campanu son uno de los acontecimientos más reconocibles de la primavera asturiana.
Cornellana, vinculada al río Narcea, y Cangas de Onís, estrechamente relacionada con el Sella, mantienen una conexión histórica con la pesca del salmón.
Durante años, la llegada del primer ejemplar ha servido como excusa perfecta para celebrar encuentros populares en los que se mezclan gastronomía, cultura y tradición.
La ausencia del campanu supondría, por tanto, algo más que la suspensión de una subasta. También desaparecería temporalmente uno de esos acontecimientos que ayudan a mantener viva la relación entre los pueblos y sus ríos.
Inicialmente se había planteado la posibilidad de mantener una excepción para capturar los primeros salmones destinados a estas celebraciones. Sin embargo, la propuesta presentada en octubre descarta esa alternativa y apuesta por una veda completa.
La medida todavía debe superar los trámites correspondientes antes de convertirse en definitiva.
El salmón, un tesoro de la gastronomía asturiana
Mucho antes de convertirse en protagonista de subastas multitudinarias, el salmón ya ocupaba un lugar destacado en la cocina tradicional asturiana.
Su carne firme, su sabor característico y su versatilidad lo han convertido en un producto muy apreciado, especialmente cuando procede de capturas salvajes realizadas en los ríos de la región.
Las preparaciones más tradicionales suelen apostar por la sencillez: salmón a la plancha, al horno o acompañado de verduras y patatas, recetas en las que el protagonismo recae sobre la calidad de la materia prima.
Pero su importancia gastronómica no puede separarse de su dimensión cultural. El salmón forma parte de la memoria colectiva de muchas localidades ribereñas, de sus establecimientos hosteleros y de las historias transmitidas entre generaciones de pescadores.
Precisamente por ese valor, su conservación se convierte en una cuestión fundamental.
Sin salmones en los ríos, tampoco habrá campanus que celebrar en el futuro.
Una pausa para que la tradición pueda continuar
La posible desaparición del campanu en 2027 plantea una paradoja: para proteger una de las tradiciones gastronómicas más singulares de Asturias, quizá sea necesario renunciar temporalmente a ella.
La propuesta no supone la eliminación definitiva de las subastas ni de la pesca del salmón, sino una medida excepcional que busca favorecer la recuperación de la especie.
Todavía quedan decisiones por adoptar y será necesario conocer cómo evoluciona la población salmonera antes de determinar qué ocurrirá en temporadas posteriores.
Mientras tanto, la noticia invita a reflexionar sobre la estrecha relación entre gastronomía y naturaleza. Los grandes productos de un territorio no existen al margen de su entorno, y preservar los ecosistemas que los hacen posibles es también una forma de proteger su patrimonio culinario.
Quizá en 2027 las campanas no anuncien la llegada del primer salmón. Pero si esta pausa contribuye a que los ríos asturianos recuperen parte de su riqueza, el próximo campanu tendrá todavía más motivos para convertirse en una celebración.
Porque hay tradiciones que merecen esperar para poder seguir existiendo.